Todo el resto

En un intento fallido de inventar un mundo paralelo donde no existían ni el dolor, ni los hospitales, ni las lágrimas, decicí conscientemente ocultar aquellas imágenes que nos pudieran producir dolor, pena, desasosiego, en un acto inútil de borrar aquellos momentos que se han grabado a fuego en mi memoria y que espero y ruego a cada Dios de cada cielo, se hayan borrado en la de Chloe, imaginé y construí un mundo a su alrededor en el que todo aquello que queremos olvidar, no existe, creando así mi propio albun de recuerdos.

Durante mucho tiempo he intentado ocular la parte de nuestra vida en la que no hay tantas risas, ni colores, ni alegría.

Fué Carlota la que me lo hizo ver, fué ella la que me dijo -” mamá, quien mira el blog de Chloe o la página web solo ve una niña feliz, no se entiende todo el resto”

“Todo el resto”…. y que es “todo el resto”?

“Todo el resto” son los ratos de dolor, los calambres, las pruebas horribles a las que la sometimos siendo tan pequeña y tan consciente, los atragantamientos, los ahogamientos, aquellos largos meses en los que las palabras rotas caían de su boca sin que nadie fuera capaz de comprenderlas y que por mucho tiempo la encarceló en su silencio.

“Todo el resto” son todas aquellas tardes perdidas de juegos y risas en las que se ha ido a “su trabajito” a esas largas sesiones de fisioterápia, logopedia, terápia mio facial, intentando con la perseverancia y el coraje de un guerrero, luchar contra esa debilidad que la quiere atar a una vida que no le pertenece.

“Todo el resto” es vivir con el desprecio de quien no entiende su condición y espera de ella mucho más de lo que puede dar y cuando no lo da, la juzga, la ignorancia, la intolerancia, ya sabemos que a veces los desnococido nos asusta y que la mejor defensa ante el miedo suele ser el contra ataque.

“Todo el resto” es que algunos niños te vean rara y te hagan sentir rara, que te aislen y te insulten y se rían y te pongan sobrenombres horribles que solo te hacen sentir eso, horrible.

“Todo el resto” es pasarte la vida cayéndote y golpeándote con las cosas porque – “mami, yo quiero ir para allá pero mi cuerpo va para el otro lado” y esperar que se cicatricen unas heridas para comenzar a curar las nuevas.

“Todo el resto” es saber que el tiempo es nuestro amigo y nuestro peor enemigo, y que luchamos contra un monstruo cobarde que se esconde en su cuerpecito débil y que mientras yo trabajo, como o duermo, sigue deshaciendo con sus garras el futuro de mi niña.