La verdad

Cuando Chloe entró en el baño con la cabeza baja supe de inmediato que algo pasaba, pero estabamos solas en casa y no había escuchado ningún ruido de caída o golpe, así que me agache para poder encontrarme en el camino con sus ojos, entonces me miró, los lagrimones caían por sus mejillas como gotitas de miel, esos enormes ojos verdes que me robaron el alma.

“Qué ha pasado Chloe?” – le pregunté acariciándola “te has hecho daño?”

Entonces noté como sus manitas temblaban mientras con su voz rota me preguntaba asustada:

“Pero que va a pasar con mis bebés mamá? este problemita no me va a dejar tener hijitos?? Si no puedo tener mis bebés me voy a morir mamá, me voy a morir!” y rompió a llorar desesperada.

No consigo siempre mantenerme entera, eso solo pasa en las películas, la abracé fuerte y lloré con ella, no encontraba la respuesta…intentaba encontrar en mi recuerdos aquel momento en el que yo le preguntaba a una psicóloga como responder a las preguntas de Chloe, como quién manda una película para atrás y solo ve imagenes confusas sin sonido y desvirtuada buscaba en mi memoria palabras, ideas y finalmente logré encontrala, la psicóloga me respondía con esa calma de a quién nada le pasa -“Solo dale la información que pueda comprender, pero no le mientas, nunca le mientas”-

Me quedé petrificada, en el fondo sabía que era lo peor que podía hacer, precisamente el silencio era la última respuesta que Chloe necesitaba, un balbuceo tonto y sin sentío salía de mi boca como ganando segundos a los minutos, cuál era la verdad? dónde estaba la mentira?

Me sentí estúpida y débil, yo que llevo ya años entrenandome en el arte de la superviviencia, intentando cada día alcanzar ese listón que ya está tan alto que ni lo veo, vivir “preparada” para cada etapa, para saltar cada obstáculo, para romper todas las barreras…me sentí estúpida y débil otra vez al ver que no era capaz de encontrar esa combinación mágica de palabras a la que se refería la psicóloga: como hago para darle esa verdad a medias que ella sea capaz de comprender, no mentirle y no romperle el corazón!?”

Ahora probablemente si me concentro mucho y pienso y pienso algo me se me ocurre, pero en ese momento sentí como el suelo del baño se disolvía lentamente mientras las baldosas me tragaban.

Sequé sus lágrimas con infinito cariño, como intentando conservarlas, en algún cuento había leído que las lágrimas de los niños buenos se pueden convertir en milagros y no le respondí lo que debía, solo lo que pude…

“Es por eso que lucho tanto Chloe, tenemos que ser fuertes y nunca nunca perder la esperanza!”